DESNUDO PARA TÍ

TOCAR FONDO Y RESURGIR

Creo que uno de los propósitos de vivir es compartir con el mundo aquellas experiencias que puedan ayudar de algún modo a otro ser humano a evolucionar en su camino de vida. Esto es lo que interpreto después de todo lo que he ido viviendo a lo largo de casi medio siglo. De ahí que desde que tengo uso de razón ha habido en mi interior la necesidad de comunicar. Pero a esa necesidad se ha unido una emoción que me impedía expresarme como me hubiese gustado. Una emoción que te paraliza y que “aprendes” a estar en ella. El famoso MIEDO.

He vivido casi toda mi vida abrigado por el miedo, convencido de ser una víctima de todo lo que me sucedía. Es cierto que de niño he vivido momentos muy complicados y confusos, como una separación de padres nada pacífica, la violencia de género a lo largo de varios años en “primera fila” con una de las parejas  que tuvo mi madre justo después de separase, los abusos sexuales que sufrí por parte de un vecino, abusos por cierto nunca confesados antes. Además he vivido desde el terror los maltratos continuos a mi madre, también varios cambio de domicilio, como unas 15 veces desde los 11 a los 15 años, incluido un cambio brusco de lugar sin aviso ninguno, de una semana para otra, de Barcelona a Tenerife, sin poderme despedir de nadie, ni de amigos ni familiares, una huida en toda regla, tampoco pudimos despedirnos de mi padre al que estuvimos sin verlo 3 años, hay que pensar que esto fue en el año 1982 y por aquellos entonces no existía internet y localizar a alguien era realmente complicado. En resumidas cuentas una infancia “complicadilla y poco estable”

A lo largo de todos esto años no he dejado de culpar y responsabilizar a mi madre de mis males, la he culpado y acusado de ser la responsable de quien soy y de todos los traumas y todas las experiencias vividas y como me han llegado a afectar. Ella ha sido sin duda el foco de casi todo mi resentimiento odio y amargura. 

Pero mi madre no ha sido la única en recibir mi rabia contenida, he de admitir que en mayor o menor medida cualquier persona que estuviera en mi entorno tarde o temprano recibía su parte. Mis novias, mi padre, mi hermana y hermano, mis amigos de mayor confianza, y hasta hace poco mi mujer y mis hijos.  Siempre había alguien responsable de lo que me sucedía, alguien que me perturbaba y me hacia sentir mal, si no era con uno era con otro. Para sentirme “bien” tenía que estar mal con alguien y evidentemente siempre, siempre, yo era la pobre víctima que sufría de lo injusto que estaba siendo el mundo conmigo. Y así ha ido siendo día tras día, semana tras semana, mes tras mes y año tras año hasta el día de hoy. Viví un gran sufrimiento, hasta tal punto que hace unos años se me diagnosticó una enfermedad de estómago llamada esófago de barret y también me diagnosticaron divertículos, no voy a entrar en detalles, mirar en internet lo que es. 

Pero no creáis que eso me hizo reflexionar y tocar fondo, que va, tampoco haber estado ingresado en la UCI a punto de morir por una malaria que se complicó, que va, a pesar de todo esto, continué en mi victimismo, regodeándome y disfrutando de mi “tormento” y de mi desdicha, si si, un alma en pena en toda regla. Pero claro, esto solo se lo recordaba a los más cercanos a través de mi mal estar continuo, mi frustración por ser infeliz, excepto a todos aquellos que me conocían superficialmente, a estos les ponía una de mis máscaras, ahí demostraba mis dotes de actor, creando un personaje, bonachón, sensible, que sabe escuchar, jajajajajajajajaja, mi máscara, la máscara que ocultaba mi miedo, como la llevamos casi todos para ocultar nuestras debilidades o sombras, pero yo aquí me la quito y me desnudo ante tí, porque solo desde la honestidad puedo realmente aportar algo útil al ser humano. 

Era un ser infeliz, amargado y amargando, pesimista, hasta el punto de  haber caído en una depresión muy larga de la que no he sido consciente hasta hace bien poco, que fue cuando toqué fondo de verdad.  Y ese és el punto de inflexión, cuando coges conciencia y realmente te das cuenta que es imposible que todo el mundo esté equivocado y tu lleves la razón de estar en esa lucha. Cuando después de haber pasado desde la adolescencia por ciento de terapias, terapeutas, médicos y psicólogos, donde a pesar de ello has llegado a pensar en suicidarte varias veces porqué no le ves sentido a vivir en un mundo tan hostil contigo, es entonces cuando hay una gota que colma ese vaso lleno de mierda y ahí, en ese momento la gota rezuma, el vaso se desborda y tu por fin, abres los ojos y comienzas a despertar. Y te das cuenta que todo es oscuro, muy oscuro, pero arriba, no tan lejos como parece, hay una luz, y es alcanzable, comienzas a visualizar en positivo, y comienzas el trabajo para salir del pozo. 

Esta catarsis, ese momento de inflexión, ese momento de “banca rota” de quiebra y crisis emocional terminó después de un curso de Clown, si, un curso que pretendía ser una herramienta mas para lidiar mejor con los monólogos cómicos, un curso que para los no entendidos es un curso de payaso ¿de payaso? Pues sí, de payaso, un curso donde parece que te pones una nariz roja y haces el tonto, ¿no? 

¿Como fue ese curso de clown para que pudiese “reventar “esa bola de bilis que tenía en mi corazón?… pues os lo cuento el próximo día 

SOY ENVIDIOSO

Hoy me lanzo así, sin más, sin mucha conciencia sobre ello. En mi línea habitual. Pensar demasiado es malo y no pensar también, pero, ¿que puedo perder con despelotarme? Hasta ahora solo he aprendido de los fracasos, nunca de un éxito. Normalmente cuando he salido entre aplausos de un evento me he relajado mucho y al siguiente he pinchado. Para serte sincero….ya que estoy “en pelotas” delante de ti, te diré que últimamente ni siquiera he pinchado al siguiente, porqué ha pasado como un mes y medio como poco entre un bolo y otro, (hablamos de marzo 2019 que igual cuando leas esto estoy currando como un loco o muerto) y así es complicado continuar en la nube de tu último éxito, si es que lo ha habido, que esa es otra historia. Pero sí, te aseguro que de las ostias se aprende, aunque a veces te han de dar unas cuantas palizas y estar en la UCI para darte cuenta que es mejor hacer las cosas de otra forma. Ese es mi caso, soy el típico que no aprende ni a la de tres “tozudo”.  

Soy un envidioso, lo admito, me estoy tratando, yo solito, con meditación, con lectura, con diversos cursos de autoconocimiento como el eneagrama, cursos de clown, gestal, etc…, y no solo la envidia, también la intolerancia, la impaciencia, la impulsividad, y una larga lista de defectos que no admitía tener de una manera tan honesta como ahora. 

Pero hoy toca la envida, ese sentimiento que te compara con los demás, que te hace fijarte en las virtudes de los otros, en sus talentos y en sus éxitos y que te hace sufrir porqué la tendencia lógica de un envidioso es compararse con el “otro” y esa comparación solo alimenta a tu parte egoica. Egoica ¿qué coño es eso? TU ego, si esa parte de ti que necesita alimentarse continuamente de situaciones ficticias sean positivas o negativas. El ego te impide estar aquí y ahora, se centra solo en todo lo que te podría pasar en un futuro si hicieras esto o aquello o también se enfoca en el pasado alimentándose de lo que pudo ser o que de por culpa de…..etc.. etc…pero nunca estará presente en este momento, eso no forma parte del ego, eso sería el Ser, el Ser esta aquí y ahora. Volvamos al tema de la envidia, esta se crea por las expectativas que te creas sobre ti mismo conectadas con situaciones imaginarias futuras o pasadas. En mi caso, muchas veces me he creado expectativas y he idealizado el éxito de un bolo, de un monólogo o un espectáculo cómico. Me he imaginado el día del bolo, con el teatro, el local o el restaurante lleno de gente y todos riendo a carcajadas y llorando de risa. Esa es la expectativa mas peligrosa, cuando tu ego se esta alimentando de esa hipotética situación ficticia. (No me pierdo, se que hablo de la envidia)

Muchas veces no he estado ni en el lugar del evento, y ya me lo estoy imaginado como mi ego quiere. Perfecto, ideal, todo el mundo pendiente de ti, y que solo con que los saludes con un hola ya estarán riendo. Y la realidad es que cuando llegas todo es distinto a como te lo imaginabas. EL lugar es mucho más cutre, la gente esta a lo suyo, nadie sabe que has llegado, no eres famoso, coño, ¿como van a saber quien eres?. Y cuando comienzas, primero tienes que captar la atención de todo el mundo, a lo mejor el micro no funciona bien, la gente esta dispersa, están fríos, necesitan un par de copas, o puede que incluso están cabreados porque llevan dos horas esperando a que les atiendan, están muertos de hambre, si es que están en un restaurante, eso es más real que tu maravillosa expectativa. Pero claro tu ego solo se alimenta de situaciones ficticias e imaginarias que nunca suceden. También ocurre todo lo contrario con el ego, que se imagina la más terrible de las situaciones, se imagina que la gente comenzará a criticarte mientras actúas, que se ríen de ti en vez de contigo, que les das pena, que cuando acabes te criticarán diciendo que eres muy malo, o que simplemente no te hacen ni puto caso (esto ultimo es una expectativa muy real) etc etc….. Tanto en un sentido como en otro el ego te impide centrarte en el presente y eso puede generar como venía diciendo al comienzo, envidia. Cuando ves que tu idealización se hace real a través de otro compañer@, hijo de putaaaaaa, ahí me surge, bueno, me surgía, la envida. Cada vez menos lo reconozco, ya que a raíz de ser consciente de mi defecto, este comienza a hacerse cada vez más pequeño dejando paso a algo más bonito que es disfrutar del presente y de lo que un compañero o compañera te puede regalar con su talento y su arte. SI consigues esto, estás mas cerca del Ser y menos del ego.  Traducido eres más feliz viendo a la gente más feliz porque estás más en el presente y menos con tu puto ego.